lunes, 26 de mayo de 2014

¡Peligro de pasado!


O el reloj contó las horas al revés o la pólvora quemó mis días.

Me explico: miren ustedes cómo pasea el pasado, frustrado, con la esperanza esperando y el tiempo en tempestad. Tan sucio y sediento de amor que todavía le tiemblan las piernas al escuchar su nombre. Su nombre, que convierte cada nube de sus ojos en una gota de ácido que marchita los instantes. Cht, tampoco miren con tal descaro. Y andaos con más cuidado, que sus ojos son tan frágiles como un silencio desnudo.
Pasado remienda heridas y tapa –a veces- recuerdos. Los esconde como un niño guarda una infancia fugaz. Los esconde, bien al fondo, en el cajón de reproches junto a sueños y entre cartas; pero yo los he encontrado. Porque si se fijan en su mirada (que solo sabe llorar) se detecta que el camino nunca consiguió alinearse. Que su yo huyó bien lejos, a un corazón más puro. Menos cobarde.  Más cuerdo. ¡Fíjense, panda de estúpidos! ¿Acaso no ven como su sonrisa es gris y escupe odio? Y por ahí anda, dando las 'malas tardes'  a cada alma enamorada y pisando los talones al presente con desdén.
¿Cómo que quién narices es ese? 
Está bien, está bien… presentemos al presente. Presente es una cometa que nunca aprendió a volar. O quizás más bien la llave sin cerradura. La canción sin sentimiento. El sol… pero sin calor. Presente, es el niño-sombra que solo sabe hablar de ayer, que se ató a la bandera de unos ojos con vigía y que sostuvo la tortura del cinismo de unos labios que sabían a temor. 
No lo entienden, ¿verdad? ¡Que el amor le ha vuelto ciego! Y parece que a ustedes también.

Presente sueña en pasado, cuando futuro le ama.

Pero futuro se esconde, detrás de un alto muro, esperando a su presente con la esperanza vacía. Y los sueños a medias. Y las sonrisas perdidas. Porque futuro teme amar. Teme que el calor de la experiencia le deje insulso y solitario. Que el invierno siempre venga cuando el lápiz es verano. Y lo enturbie todo con su nieve. Y nunca más vuelva a sentir la calefacción de un libro. O la silueta de una estrella… ¡Que futuro solo teme acabar siendo pasado!
Al igual que yo lo hago, y ustedes también lo hacen… quítense ya ese antifaz
Y ahora siento cómo el lunes se repite después de un intenso martes, cómo una bala atraviesa mi ironía y se ahoga en mis propias respuestas. Cómo el pasado cascarrabias me persigue como a un iluso en un callejón sin salida. Pero sobretodo, cómo el futuro me mira con tanto miedo al amor, que hasta en los huesos lo siento.

Y ustedes también lo hacen.

No lo vuelvan a negar.  

Paula