jueves, 22 de enero de 2015

Ser se conjuga en negativo.

Destellos de amaneceres confrontan estas paredes.
Un laberinto con puertas al mar
aguarda
luciérnagas sedientas.
Un foco de certidumbre donde quedarse a vivir.
Vivir entre tinieblas que nunca se dejan ver.
Ver olvido asqueado donde mora la ansiedad.

Un laberinto con puertas al mal
encierra
tus ojos sin pertenencia.
Allí, a lo lejos;
ayer sólo desierto
y ahora sólo calima.
Septiembre perpetuó guerra
y enero esquivó esperanzas
                         que esperan.


                                                                                                         hasta siempre.
                           

¡Parte el rayo de mi alma silenciosa!


Despídete del olor a asimetrías
cuando resbala el desafecto por las caderas de nuestro hablar.

¡Húyeme!
Odia enviciar tu reloj mirando en los ojos de esta ficción.

Piérdeme
como las palabras del viento
abandonan la rutina.
No me sientas culpable.
Cuando cedió el cerrojo
extraviando la evidencia
gritaron fuerte las cuerdas:

No somos,
no es mi aliento.

No eres tú.