El juego de la vida. Un juego un tanto extraño. Dejémoslo en que es como una partida de cartas, o te escondes un as en la manga, o no ganas. Es ir apostando en diferentes jugadas lo poco que tienes, puedes arriesgarte a perderlo todo, pero si ganas, será la decisión más acertada que nunca has podido tomar. Ahora bien, ganar no es cosa de suerte en este extraño juego, es cosa de lógica.
Todo aquel que cumpla las normas al pie de la letra, es el que pierde, el que gana, es aquel que miente, el que sabe que lo que hace no está bien pero aun así continúa, la avaricia por conseguir todo lo apostado hace que no sólo engañe a los demás, si no que se engañe a si mismo.
Y es que así es nuestra vida, nos mentimos para poder ser felices.
Somos falsos por naturaleza. ¿Cuántas veces has dicho "te quiero" sin sentir apenas aprecio? ¿Cuántas veces venciste un miedo para acabar siendo una víctima más de esta sociedad absurda?
Nada es lo que parece, pero aprendemos a vivir con estas falsedades, y sin ellas, ninguno de nosotros derrocharíamos tantas sonrisas en vano, ninguno de nosotros tendría la autoestima y la fuerza de querer continuar en esta eterna jugada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario