Dime, ¿dónde estabas?
Dónde estabas cuando mi cuerpo sostuvo un instante que se rompía con tu nombre.
Dónde estabas cuando la primavera se hizo fría y mis manos ya no sabían sostener esta rutina suicida.
Dime, dónde estabas cuando el ruido de mi historia se hizo fuerte y nunca escuchaba el final. Cuando mi alma mojaba su peor cara a cada gota de olvido presente.
Cuando tu ropa esparcida por mi alfombra nunca se iba. Porque nunca lo quise. Porque eras mi hogar.
Dónde estabas cuando mis palabras se hicieron nieve porque tu mirada partía y yo solo temía un recuerdo. El tuyo, ardiendo entre mi piel. Que te necesitaba y que me hacía luna.
Cuando el temor se hizo vida, ¿dónde te encontrabas?
Dónde infiernos estabas cuando te llamé,
cuando te busqué,
cuando te grité que este mundo es sucio sin tu risa.
Cuando te olvidaba entre otros brazos que nunca me supieron a tu poesía.
Siempre entre tus ojos y sus labios. Siempre entre aquel sol que nos vio despiertos. Entre las tinieblas que me desprendieron de tus manías.
Dónde estabas cuando mi cuerpo sostuvo un instante que se rompía con tu nombre.
Dónde estabas cuando la primavera se hizo fría y mis manos ya no sabían sostener esta rutina suicida.
Dime, dónde estabas cuando el ruido de mi historia se hizo fuerte y nunca escuchaba el final. Cuando mi alma mojaba su peor cara a cada gota de olvido presente.
Cuando tu ropa esparcida por mi alfombra nunca se iba. Porque nunca lo quise. Porque eras mi hogar.
Dónde estabas cuando mis palabras se hicieron nieve porque tu mirada partía y yo solo temía un recuerdo. El tuyo, ardiendo entre mi piel. Que te necesitaba y que me hacía luna.
Cuando el temor se hizo vida, ¿dónde te encontrabas?
Dónde infiernos estabas cuando te llamé,
cuando te busqué,
cuando te grité que este mundo es sucio sin tu risa.
Cuando te olvidaba entre otros brazos que nunca me supieron a tu poesía.
Siempre entre tus ojos y sus labios. Siempre entre aquel sol que nos vio despiertos. Entre las tinieblas que me desprendieron de tus manías.
Dónde estabas, dímelo,
cuando mi aroma dejó de ser tuyo y los martes tornaron tristes.
Cuando el viento me tocaba con su risa cruel, porque sabía que nunca te tuve y que siempre lo soñé.
cuando mi aroma dejó de ser tuyo y los martes tornaron tristes.
Cuando el viento me tocaba con su risa cruel, porque sabía que nunca te tuve y que siempre lo soñé.
Dónde estás ahora, que te escribo y me desangro, cuando te
pienso… y revivo.
.jpg)