sábado, 14 de junio de 2014

#Musique

Os prometo que a veces pasa.

Que te encuentras con la música mirándote tan bonito a los ojos que caes rendido a sus notas. Y ya no vuelves a caminar sin poder andar de su mano. Y sentirla como si nunca se fuera a perder, como si siempre la fuera a buscar para poder encontrarme. 

Os prometo, de corazón, que a veces pasa. 

Que descubres tu sentido entre unas cuerdas y un do.
             Entre un micrófono que te mira y te sugiere verano. 
             Entre un compás de sobra en una canción inventada.

Y tu vida da un giro de 720º. 
Y te sientes tan libre escupiendo a las cadenas de la realidad con un par de melodías desafinadas, que nunca quieres salir de este sueño de cartón. Que te completa y te hace ser más tú que cuatro cervezas de más. O que dos amores de menos.
Porque te protege y te aulla cuando todos los demás solo saben gritar. Y su ruido se transforma en humo cuando tienes la certeza de que hoy dormirá, y soñará, y renacerá en cuanto cierres los ojos. Y en cuanto los vuelvas a abrir.
Porque te conoce desde el centro e implora lo más oculto de lo que solemos llamar alma. Que en mi caso es más correcto decir música. 

Y nunca jamás vuelves a ser el mismo.