lunes, 28 de julio de 2014

Extremos.

Nunca.
Nunca he sentido el calor del odio recorriendo mis entrañas como un disparo seco. Aunque lo jure por mis palabras
jamás.
es
verdad.

Verdad que se pierde buscando un fin más allá de cualquier medio que me haga llegar a ser justicia y casi, casi, libertad.
Libertad que impide diferenciar entre un corazón de incendio y cualquier amor mediocre. Pero ni siquiera quiero hacerlo. Porque 
mis ojos
son
ciegos.

Ciegos, como perder la cabeza siendo absolutamente consciente de que no quiero encontrarme. Pero me gusta mi caos. Y no sabéis entenderlo.
Enteder porqué no puedo besar sin sentir huracanes en el pecho. O tocarte y quitarte los miedos sin una señal de stop entre ambos cuerpos.
Cuerpos que piden saber porqué he de vender mi soledad a cualquier extraño que me compre con eneros sin rencor y algún verano sin guerras.

Siempre.

Siempre he sentido el frío del amor carcomiendo cada rincón de mi alma como un disparo seco.
Aunque
piense (fuerte)
que el amor es imposible.


Extremos.

jueves, 10 de julio de 2014

Manual sobre el amor.



Todo lo que nunca supimos del amor encerrado entre palabras.

Desde tus manos sinceras rozándome el pelo (pocas veces el corazón) hasta mis versos de nadie tan maquillados de ti que incluso lo creíste. Pero te lo aseguro: nunca fueron tuyos

Nunca tuvieron dueño, y si lo hicieron, ya nunca más.
Nunca te escribí
(Aunque siempre lo hice)
Lo prometo. Lo juro. 
Lo hago cada día como si realmente fuera cierto. Y acabo por creerlo y por creerte. Acabo por perdonarte y por suicidarme entre recuerdos.

Y es que es triste, tristísimo, acercarme a mis palabras y verlas temblar sin dueño, sin pasiones, sin canción.
Nunca más, te lo aseguro, romperé mis folios por una sombra cobarde. Ni tú romperás los tuyos. Porque no me vas a querer… ni siquiera necesito que lo hagas. Soy así de hipócrita y... carismática al mismo tiempo. Lo sé. Es muy fácil pensar que soy igual que el resto. Pero ni unos labios me anestesian ni tú piel me sienta bien. 
(Aunque si que lo hagan.)

No me cueles en tus sueños. Ni recuerdes mi sonrisa, ni mi cabello enredado en tus dedos. Porque yo no lo haré contigo. 
(Aunque si que lo haga.)

Estaré mejor esperando una tormenta de estío -que nunca llega-entre guitarras y libros. Y soñaré cómo unas nubes me atrapan, y me hacen llorar por dentro. Porque yo no quiero tú sol, ni tu jardín lleno de rosas. Yo necesito las espinas y la sombra de otro loco sin sombrero. 
Casi –casi- como yo.
No me apetece enamorarme.
Todavía no sé enamorarme,
¿dónde están las instrucciones?


sábado, 5 de julio de 2014

La palabra olvido es mentira.


La palabra olvido es mentira.

Olvido es tratar de olvidar.
Cuando olvidar ni siquiera existe.

Olvidar es borrar,
           desdibujar,
           invertir el sentido de todo lo que un día quisimos.
Olvidar es independizarse del corazón,
                          de su misión
                          y sus secuaces.
Y ¿quién es capaz de afirmar que hoy no siente?
De afirmar que no palpa el ayer como si realmente fuera más que eso:  
ayeres que construyen un presente, 
que mañana será ayer
para hacer un 
nuevo                      futuro.

La palabra sentir es olvido.
Y recordemos,
que la palabra olvido,
nunca es verdad.

Paula