lunes, 28 de julio de 2014

Extremos.

Nunca.
Nunca he sentido el calor del odio recorriendo mis entrañas como un disparo seco. Aunque lo jure por mis palabras
jamás.
es
verdad.

Verdad que se pierde buscando un fin más allá de cualquier medio que me haga llegar a ser justicia y casi, casi, libertad.
Libertad que impide diferenciar entre un corazón de incendio y cualquier amor mediocre. Pero ni siquiera quiero hacerlo. Porque 
mis ojos
son
ciegos.

Ciegos, como perder la cabeza siendo absolutamente consciente de que no quiero encontrarme. Pero me gusta mi caos. Y no sabéis entenderlo.
Enteder porqué no puedo besar sin sentir huracanes en el pecho. O tocarte y quitarte los miedos sin una señal de stop entre ambos cuerpos.
Cuerpos que piden saber porqué he de vender mi soledad a cualquier extraño que me compre con eneros sin rencor y algún verano sin guerras.

Siempre.

Siempre he sentido el frío del amor carcomiendo cada rincón de mi alma como un disparo seco.
Aunque
piense (fuerte)
que el amor es imposible.


Extremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario