jueves, 30 de octubre de 2014

Fin de un amor. La noche aguarda.

Vicente Aleixandre

Si se pudiera medir este vacío en kilómetros no existiría carretera lo suficientemente larga como para poder recorrerme por dentro.
Guardo tantas horas de soledad en la mirada que ya no puedo contarlo en días. Ni años. Ni siquiera en rotos. 
Quizás sólo las despedidas me entiendan. 
Soy experta en irme sin dejar rastro, y algún día vendrá cualquier tonto preguntándome cómo ha de hacer las maletas en corazones ocupas y escupiré una tormenta porque es lo que llevo dentro. Mis propios ojos me delatan: no soy más que un alma errante que sólo entiende escapar. Y volver de vez en cuando para rascarme el orgullo y limpiar el gris de mis zapatos.

Se me caen los sentimientos
por el filo de unas escaleras
que nunca
-nunca-
reconducen.
Y comprender esta película de enfermos de superficie me sabe a cuento pasado. Nos hablan en cada acto de envilecer el amor con pronombres en tercera persona, como si sólo existiera un él que vive por y para una exclusiva ella. Y ambos dicen ser primera persona del plural y yo, pronombre solitario y asustado, no encuentro mi otro yo para despejar esta ecuación incompleta.
Como si llevasen el amor tatuado en el destino. 
Como si ponerle candado a un corazón fuera 
-realmente- 
amor. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Borrador.

Me creció Octubre en la mirada.
Las hojas secas ya no respiran.
Las ramas crecieron y los remiendos desgarran. En guerra.
Duelen, duermen, duelen. Otra vez.  
Sangran tinta negra y empapan mi inocencia. 
Me escondo entre recuerdos y vuelvo a cerrar los ojos. 
Será mejor coser los rotos antes de que regrese la tormenta.

Desde la estación de los derrotados todo se ve diferente.

Nunca nadie me enseñó a andar por la humedad de un corazón descalzo que deambula por las calles en busca de un nuevo hogar. Nadie fue capaz de señalar mi destino final: el no saber ser delante de tantos ojos-espejo que me miran con desgana.

Se me hizo bien difícil aprender a decirlo: Te quito. Te quiebro. Te hiero. Quieto. Sin la T.
Cualquiera. Quiera. Sin ti. No es querer.

Sin ti  ya no me acuerdo. 
Aunque nunca fueras más que desierto. Y yo vacío.  
Todo el mundo lo sabe: mentira elevado a candor da lugar a soledad. Esta claro que las matemáticas nunca fueron lo mío.

Olvidar con tanta facilidad está pasando factura. 
Recordar, respirar, recordar
Comerme mis palabras.
Vender cada Otoño a unos brazos sin retorno terminará germinando sombras.
Caminar, sin sentir.
Caminar.
Inventar que todavía existes.