sábado, 14 de febrero de 2015
Descosidos.
El juez mira entre tinieblas el caso de mi vida. Dictamina exceso de desamor y falta de valor. No hay testigos ni abogados: ya no queda nadie en esta sala circular que se muerde la cola.
Qué rápido siento mi corazón caminar ahora.
Andar andar andar andar andarandarandar. Correr. Huir. Fugaz.
Descosidos.
¡Te quiero, extraño del mirar ausente! ¡Hagamos del camino la noche estrellada impresionista más sorprendente de la historia! Te cambio mi soledad por tu ausencia, por jugar a la inocencia.
Adiós. De verás adiós.
Desde las ventanas del ayer afirmo: me negué a mirar lo evidente con ojos de verdad. Y nada más evidente que mi presencia allí -tumbada- mirando el viaje incansable de las nubes, mientras tu luchabas a romper sus formas suaves con un helicóptero sucio que talaba las utopías de mi frente.
Ahora correr. Corrercorrercorrer correr correr. Andar.
Darme otra oportunidad.
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