jueves, 28 de febrero de 2013

"Las llamas de la chimenea empezaban a morir lentamente entre las cenizas...




Las llamas de la chimenea empezaban a morir lentamente entre las cenizas. La luz, cada vez más tenue, causaba somnolencia entre los pequeños de la casa. La luna me decía que la media noche acababa de penetrar en el diminuto pueblo en el que vivíamos, indicando que era hora de irse a la cama. Acompañé hasta el dormitorio a mis dos nietos, llevándoles de la mano y les arropé cuidadosamente, quise agacharme y darles un beso pero mi espalda ya no es lo que era antes, tuve que conformarme con un “hasta mañana, pequeños. Descansad”. Así pues, con el cansancio de todo el día acumulado en mis extremidades me dispuse a salir y justo antes de tocar el pomo de la puerta, una vocecilla resonó a mis espaldas:
-        Abuelo – me giré y vi cómo el menor de mis nietos se levantaba para cogerme de la mano y llevarme hasta su cama.
-        ¡Queremos escuchar una de tus historias antes de que sea mañana! -dijeron al unísono. No pude evitar esbozar una sonrisa.
-        Ya es tarde niños, y vuestra madre...
-        Por favor abuelo, por favor, por favor- me entrecortaron.
-        Está bien- afirmé con cierto tono de resignación, aunque la verdad era que no había nada que me gustase más que narrarles mis historias como si fueran grandes hazañas de héroes del momento.
Sus miradas se fijaron en mi rostro esperando el comienzo del cuento de esta noche, y por ello, comencé a hablar:
-        La historia que os voy a contar hoy niños, es especial, mágica, de esas que solamente ocurren una vez en la vida y nunca podrás sacar de tu memoria. Andaba ya el sol escondiéndose entre las montañas aquel 25 de marzo de 1953, fue un día duro de trabajo y el tren me esperaba en la estación como todas las tardes. Saludé al conductor con una palmadita en la espalda y me acomodé en mi habitual asiento. El cielo se veía espectacular desde la ventana de aquel montón de chatarra humeante en el que iba montado. Poco a poco mis ojos se fueron cerrando hasta quedar dentro del sueño más profundo que nunca pude tener. Y atender a lo que pasó a continuación, que ahora viene la parte interesante. -Los niños carcajearon.
-        Un fuerte frenazo hizo abrir mis ojos de golpe. Anonadado y en cierto modo mareado miré hacia mi alrededor. El cielo anaranjado estaba ahora pintando de un negro intenso, y la luna llena estaba iluminando la comarca como de costumbre, lo único que no cuadraba era que la estaba observando desde el vagón del viejo tren, quizás seis o siete paradas después de la que me debería de haber bajado. Los nervios inundaron mi cerebro y lo único que se me ocurrió hacer fue recoger mi maletín de cuero y salir corriendo hacia la puerta. Iba tan rápido que no diferenciaba ni los rostros de la gente, cuando de repente, choqué con alguien. En ese momento todas las hojas archivadas en mi maleta salieron disparadas al igual que mis viejas gafas de culo de botella. “Lo siento mucho” pude escuchar entre tanto estruendo. Noté como alguien colocaba mis anteojos sobre mi nariz. Y entonces la vi. Era la mujer más guapa que nunca hubiera imaginado ni en sueños. Ojos verdes, grandes, sinceros se clavaron en los míos como dos astas de jade. Me quedé inmovilizado durante unos cuantos segundos. Ella amablemente recogió todo el papeleo que andaba por el suelo y me lo cedió. Cada gesto suyo me parecía realizado por un ángel. Me ayudó a levantarme y nos sentamos en unas butacas. Me sentía como si yo fuese la cenicienta y ella fuese mi príncipe- dije riendo. - Nos presentamos y hablamos durante horas, las mejores de toda mi vida se podría decir. Finalmente el conductor nos hizo bajar en la última parada, ni ella ni yo sabíamos dónde estábamos pero nos daba igual. Dormimos en la playa después de contarnos mil y una batallitas. Fue increíble. Poco a poco y tarde a tarde nos veíamos y charlábamos en aquel vagón lleno de fantasía, donde crecía lo que sentíamos con cada palabra. Decidimos emprender el camino de la vida  juntos  después de varios meses sintiendo lo que nunca sentimos por otras personas. Fuimos tan felices que vivíamos en una pequeña nube. Pero... - miré mi reloj, el minutero marcaba que era demasiado tarde para estos dos críos.
-        ¿Pero,  abuelo, qué es lo que pasó? ¿Quién era esa mujer?
-     Esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento, aunque quizás esa mujer de la que tanto os he hablado os terminará resultando conocida.

viernes, 15 de febrero de 2013

Lee poco y serás como muchos, lee mucho y serás como pocos.



"Y allí la vi, estaba sola como de costumbre. Parecía perdida en los cálidos colores del atardecer, en las formas esponjosas de las nubes, o quizás en los surcos que dejaban los aviones al partir. Parecía totalmente sumida en otro mundo, en su mundo. Acariciaba las cuerdas de la guitarra mientras tarareaba casi en susurro alguna canción de música folk. Y así, con un do abierto y una mirada perdida terminó su concierto para nadie. Alzó la vista para presenciar la emigración de una enorme bandada de pájaros. Era su mirada. Ese profundo y penetrante océano de dudas sin resolver la que la delataba. Sin apenas conocerla, pondría mi mano en el fuego y apuesto a que no me quemaría si dijera que ella no perdería la oportunidad de vivir en marte si eso fuera una opción. Era diferente. Ni modas, ni tendencias, ni popularidad. Si hay algo que he aprendido de ella es que a las personas más grandes les mueve su corazón, que en esta sociedad en la que vivimos es demasiado fácil lo de dejarse llevar por nuestra cabeza. Y si es fácil, no merecerá la pena nunca.
Dicen que que no cree en el amor, pero más de una vez he visto un corazón pintado encima de su mesa. Parece una persona fuerte y llena de valor, pero la vida le hace llorar de vez en cuando. Era libre de sonreír, en lo bueno y en lo peor, y eso era lo que más me gustaba de ella. Un día me dijo que la vida es un juego, y aquí cuanto más malo más ganas, pero que los bondadosos cambiaríamos el mundo, y que verdad más grande." - Un final sorprendente para una novela tan sencilla, pensé. Finalmente y con decisión, guardé el tomo en mi pequeña biblioteca personal, no sin cargar encima la extraña sensación de que en unas cuantas líneas habían relatado la historia de mi vida.

sábado, 2 de febrero de 2013

Perdiste tu mitad.


Este es mi nuevo tema 'Perdiste tu mitad'. Muchos normalmente me preguntáis si mis canciones están basadas en hechos reales, yo suelo contestar que para escribir algo, hay que sentirlo con el corazón. Este es uno de esos casos, en los que las cuerdas de mi guitarra , un lápiz y un papel, han sido los únicos capaces de comprender a la perfección lo que siento. Esta canción significa muchísimo para mi anímicamente, y dice así:

 Perdimos la apuesta,
las promesas a cuesta,
pocas ganas de volar.

Un millón de recuerdos
Encerrados en besos
que quedaban por soñar.

Faltó tanto por demostrar,
Palabras vacías, motivos en ruina.
Mentiras sinceras, cerraban las puertas.


Como extraños, como ciegos;
jugando al azar en un sincero te quiero,
más fallaste, equivocaste,
cambiando de rumbo sin siquiera avisarme
y perdiendo tu mitad.

Los caminos en cuesta
complicaron respuestas
que ocultaban tu verdad.

Tus miradas encierran
que ni eres lo que muestras
ni tampoco lo que das.


Faltó tanto por demostrar,
Palabras vacías, motivos en ruina.
Mentiras sinceras, cerraban las puertas.

Como extraños, como ciegos;
jugando al azar en un sincero te quiero,
más fallaste, equivocaste,
cambiando de rumbo sin siquiera avisarme


Como extraños, como ciegos;
jugando al azar en un sincero te quiero,
más fallaste, equivocaste,
cambiando de rumbo sin siquiera avisarme

Como extraños, como ciegos;
jugando al azar en un sincero te quiero,
más fallaste, equivocaste,
cambiando de rumbo sin siquiera avisarme
y perdiendo tu mitad.

Perdiendo tu mitad, perdiendo tu mitadad, perdiste tu mitad.