Me ahogué en un recuerdo y nadie consiguió recordar el por qué. Nadar en un bucle de asfixia que corrompe, que deja anémicos los segundos.
Labios rotos y lluvia en las entrañas.
Hoy, tarde de escombros, escombros de tarde.
Ayer, mañanas de ensueño, sueños del mañana.
Mi corazón te escribe cada noche y me cabeza te renuncia cada amanecer.
Puede que siga enamorándome de aquellos rojizos atardeceres, pero tu no estás a mi lado. Quizás cuente las metáforas infinitas de los versos de Neruda, pero sin ti. Y sin ti me dibujé una irónica sonrisa encima de estos labios rotos, heridos, fríos. Te fallé, ¿y ahora qué? Los errores hoy pesan más que nunca. Esperamos el momento de enamorarnos, de sentirnos libres, y sin darnos cuenta, el tiempo nos ata. Caemos en sus redes, mueve nuestros hilos a su antojo. Hilos desgastados por la inercia de la vida. Intentar escapar de la inmensidad de este asqueroso agujero negro. Y cansado de esta perspectiva, seguir encerrado, estático, mirando la manecillas de este reloj que marca eternamente las cinco y cuarto y observando el cinismo que se respira en este mundo loco. Las horas me llaman absurda mirándome a los ojos. La vida me ha colocado en el lugar equivocado rodeándome de incoherencia. Así pues, adicta a toda esta mierda, póngame otra ronda.
Qué radical, me fui sin decirte adiós,
Te escribiré para explicar mi versión,
o no lo haré, a fin de cuentas tú no
te habrías dado cuenta."
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