«Te has perdido».
Cuento esquinas en el mar.
Es imposible perder la cuenta
si me fijo
en cada sombra
de cada palabra
sobre cada boca
a cada prisión.
La libertad fue la mía.
«Te has perdido».
No es posible recomponer el silencio
de un corazón necio
que se rompió de un suspiro.
Sí es posible recomponer el silencio
de un corazón néctar
que se limpió de un suspenso.
«Te has perdido».
He caído
-otra vez-
en esta piedra
que me sacudió el añejo
que me saludará el porvenir
que me suscribe el presente.
«Pero,
¿cuántas nubes dices contar
para que el cielo comente
la carrera de tus días?»
A más de cien.
De nuevo.
Me he perdido.
Estoy perdida.
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