martes, 25 de noviembre de 2014

Une valise sans voyages.


Para el niño, enamorado de láminas y mapas,
el universo es igual que su hambre ilimitada.
¡Ah, qué grande es el mundo a la luz de la lámpara!
¡Y qué pequeño el mundo para los ojos de la memoria!
BAUDELAIRE

La luna entierra en sigilo el dolor de los cuchillos del pasado.
Aparcar el corazón dos silencios a la izquierda de un amor sin conclusiones que voló con la tormenta.
Borrachos de realidad invadiendo nuestras calles y robándole a Madrid el incendio de sus noches.
Un mal recuerdo en los labios y el ruido de tantos coches huyendo del sordo miedo que ilumina la ansiedad.
La desdicha de mi afecto que sólo busca mis letras cuando sostienen su nervio en los ojos del ayer.
La soledad del momento.
Una etapa bien violenta.
Un cohete que no espera.
Mi navío sepultado.

No me esperes.

No lo hago.

Mi voz
reside
en tu adiós.

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