"Los dioses se han marchado, nos queda la televisión."
Manuel Vázquez Montalbán
Televisión sangra mentiras por los ojos del espectador.
Mira
fijamente la realidad distorsionada por el filtro del miedo.
Televisión
se sienta en el sofá durante horas.
La homogénea
programación vende la proyección de una humanidad rota y desarmada.
En la uno: la
invasión del hombre opaco milita en contra de lo que él mismo creó. [¿Quieres estar en los huesos, mujer?]
En la dos: las
largas melenas deben de ser cortadas. [¡Compre! ¡Compre! ¡Consuma! ¡Rebaja en tus bolsillos!]
En la tres:
las luces de las farolas deben de interrumpirse. [El amor no es más que dos seres guapos besándose apasionadamente en un barco.]
En la
cuatro: los amantes de imposibles deben de perseguirse. [¿Eres azulrojoverdenaranjaomorado? ¡Sé azulrojoverdenaranjaomorado.]
Cinco, seis,
siete, veintisiete canales dicen que ‘prohibir
vivir’ ha ganado las elecciones entre votos cansados. Un hombre de corbata arrugada
grita ¡odien vivir, es su destino! y las sombras asienten. [El narcisismo, la bebida más refrescante de tu existencia. ¡Pruébalo!]
Televisión
se sienta en el sofá durante horas.
Televisión se sienta ante el sinsentido.
se sienta y no siente
se sienta y no siente
se sienta y asiente
se sienta sumisa.
¡Sintonice
la radio asesina! ¡Léame el cuento del mediático periódico!
¡Destapa mis
pesadillas! ¡Regalaré mi razón y taparé la herida con el temor a seguir avanzando!
Televisión, no hables.
Deja de llover los días.
No apuñales la verdad.
No suicides nuestro amor.
¡Cállate!
Deja de llover los días.
No apuñales la verdad.
No suicides nuestro amor.
¡Cállate!


