Me ata la profundidad
de tu mirada.
La ironía en tu
sonrisa.
La añoranza en tus
palabras.
Esposarme a tus
labios, a tu cuerpo triste, a tu alma endeble.
Me encarcela el sabor
de la distancia.
Los reproches sin
sentido.
La culpa que se
extiende como el veneno.
Me ato. Me atas.
Me llena perderte de
vista.
Me carcome pensarte
en las noches frías de este constante enero.
Me olvidas en dos
caladas,
Te olvido y me estoy
mintiendo.
Me encadeno. Me encadenas.

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