Te hablo desde el tren de la melancolía, el mismo que transporta nuestras promesas ahora rotas y tus mentiras disfrazadas. Me alejo de la estación en la que solíamos soñar, la misma que ahora está vacía de sentimientos y pasión. Te escribo desde el vagón donde surgió el beso más eterno que he tenido el placer de conocer, ahora apagado, para decirte que has dejado mi boli sin tinta, mi cabeza pensándote y mi corazón paupérrimo.Que no vuelvas a mirarme con esos ojos que acribillan y dejan mal sabor de conciencia. Fue tarde desde el momento en el que rechazaste alguno de mis versos sueltos. Ahora el tren zarpa, vacío, más que nunca, como pasajeros el aroma a café quemado y la amargura que se respira desde el andén de fantasías rotas. Yo soy más bien lo segundo. Tú no estás, ni estarás. Te suplico, desde lo más hondo de este corazón en ruinas, que no vuelvas, que intentes conquistar otro reino, el mío está en reformas por culpa de un cabrón de sonrisa mentirosa.
Te quise ayer, hoy no más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario