jueves, 23 de mayo de 2013

Me llaman octubre.



Todavía encarcelada en un cuerpo corrompido y lleno de vacío, que aguarda esa sensación de querer gritar odio, y suplicar amor. 
Todavía atada a un par de errores jugados de mala manera en una infernal partida de póquer, en la que sin darme cuenta, robaste la victoria con mi as de corazones. 
Todavía rota, con lluvia en los ojos y unos cuantos porqués a medias. 

Me puse una soga al cuello y te inventé cada noche, sabiendo que si todo se complicaba me podría dejar caer, y así terminar con esta tortura para siempre. Me haría un favor. Te lo haría a ti. Pero no tuve el valor. Y transformé el criterio en banalidad. Las palabras en hipocresía. Las canciones en silencios. 


Odiaba tu manera de simplificar cada detalle, transformaste tus prejuicios y mis versos. Versos rotos, desgarrados. Versos tristes, asqueados. Versos para nadie, o para todo el mundo. 


Viajando en este círculo vicioso de vacío y soledad, caí en la cuenta, de que quizás sobrevivir, sea la encantada historia de amor que tanto andaba buscando y que nunca conseguí encontrar. 


viernes, 17 de mayo de 2013

Aún vive el monstruo y aún no hay paz.



Una taza de café quemado y un cigarro bailando en mis labios. Llegó tarde, siempre lo hago. Quizás ni siquiera llegue, hoy me duele más que nunca esta mediocre sociedad. Aunque, ¿es que acaso alguien me espera?Una calada intensa y un trago amargo. El espejo me vuelve a decir que hoy no es mi día. ¡Menuda porquería! 

No me escondo pero no me veis, tampoco pretendo que lo hagáis. Salgo, me siento y me limito a buscar unos ojos, ¿por qué no verdes?, quizás un suicida de mirada utópica y cortante que mate mi día lo antes posible. Resuena en mi cabeza algún tema de indie Rock Español, una voz rasgada por el tabaco que recuerda al sonido de una guitarra desafinada. Love of Lesbian, no puede ser de otro modo. No puedo parar de tararear:


Si los espejos del salón 
no están rotos .. lo estoy yo. 


Regreso. Prendo otro pitillo y lo saboreo como si fuese el último. Que irónico, el café se ha vuelto a pasar y aun así sabe menos amargo que mi día. 


P


martes, 7 de mayo de 2013

Me gritabas odio y yo entendía amor.

Te hablo desde el tren de la melancolía, el mismo que transporta nuestras promesas ahora rotas y tus mentiras disfrazadas. Me alejo de la estación en la que solíamos soñar, la misma que ahora está vacía de sentimientos y pasión. Te escribo desde el vagón donde surgió el beso más eterno que he tenido el placer de conocer, ahora apagado, para decirte que has dejado mi boli sin tinta, mi cabeza pensándote y mi corazón paupérrimo.Que no vuelvas a mirarme con esos ojos que acribillan y dejan mal sabor de conciencia. Fue tarde desde el momento en el que rechazaste alguno de mis versos sueltos. Ahora el tren zarpa, vacío, más que nunca, como pasajeros el aroma a café quemado y la amargura que se respira desde el andén de fantasías rotas. Yo soy más bien lo segundo. Tú no estás, ni estarás. Te suplico, desde lo más hondo de este corazón en ruinas, que no vuelvas, que intentes conquistar otro reino, el mío está en reformas por culpa de un cabrón de sonrisa mentirosa.
Te quise ayer, hoy no más.